• Mi candidatura a la Presidencia del Gobierno

    Muy señor mío
    El pasado 20 de diciembre, 25 millones de españoles hemos elegido a 350 diputados con el encargo de representarnos en el Congreso, legislar con moderación, concertar pactos por el bien de todos los españoles y elegir un presidente del Gobierno entre los que Usted, a través del presidente del Congreso, tenga a bien proponerles.

    Los españoles hemos entendido el bloqueo político durante los primeros días posteriores a las elecciones, ya que se debía por un lado al susto de aquellos que creían que gobernar solo es posible desde caprichosas mayorías y por otro lado al hecho de que coincidía con las fiestas navideñas. Hoy se cumplen cinco semanas de las elecciones. Ya no es comprensible el estado de shock que mantienen aquellos a quienes hemos encomendado nuestra representación.
    La semana pasada, Usted recibió con generosidad a todos los grupos con representación parlamentaria para escuchar sus propuestas. Comparto con Usted el asombro, y el disgusto, por la irresponsabilidad que demostraron sobre todo los partidos con mayor legitimidad democrática.
    Para evitar que en la segunda ronda de consultas nuestros representantes puedan reírse de nuevo de Usted y de los españoles, menospreciando la institución que Usted representa y rechazando las labores que les hemos encomendado, me pongo a su disposición, para exponer ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretendo formar y solicitará la confianza de la Cámara. Le aviso de antemano que no sé si cuento con los apoyos necesarios para obtener la mayoría absoluta en la primera votación, ni si quiera la simple en la segunda. No obstante quiero evitar que los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria puedan de nuevo chantajearle y seguir cobrando sueldos de diputados durante los próximos cuatro años negándose cada cinco semanas a proponerle a Su Majestad un candidato a la Presidencia del Gobierno.
    Le escribo esto en este momento, para que pueda Usted sumar mi candidatura a las que probablemente otros voluntarios le hagan llegar en los próximos días y pueda Usted anunciar a sus interlocutores de la segunda ronda de consultas que ya dispone de varias candidaturas válidas y legales. En el caso de que los representantes de los grupos políticos con representación parlamentaria le propongan una o varias alternativas a la presente, retiro mi candidatura y le ruego proponga las otras candidaturas al Congreso de los Diputados. Si se negasen los representantes de los grupos políticos a presentar una candidatura, tenga a bien valorar la mía entre todas las que le lleguen estos días y si lo considera oportuno póngase en contacto conmigo para fijar la fecha y hora para el debate de investidura.
    Le resumo brevemente mi programa de Gobierno:
    – Me comprometo a que la legislatura dure solo un año.
    – Durante este año propondré a la Cortes una reforma constitucional según lo previsto en el artículo 168 de la Constitución que se basara en el proyecto de www.reforma13.es e incluirá la reforma de las relaciones entre el Estado y las Autonomías así como las de estas entre si, la introducción de elementos de participación ciudadana y control democrático inspirados en el modelo suizo que Usted sin duda conoce, la reforma del Senado para que en él se encuentren y debatan las Comunidades Autonomas de igual a igual, con respeto y solidaridad desde las diferencias que nos enriquecen, la reforma de la Ley electoral para que el Congreso sea elegido con mayor representatividad, la reforma del sistema de elección del Gobierno, para que este sea elegido directa y democráticamente y se eviten las burlas que estamos sufriendo estas semanas.
    – A nivel legislativo me limitaré a remodelar algunas de aquellas leyes que más malestar han causado en la última legislatura, pero sin asumir nuevas aventuras para una tan breve legislatura.
    – Una vez aprobado el principio de revisión constitucional por mayoría de dos tercios de las Cámaras, le solicitaré la disolución de las mismas, para que en una campaña electoral constructiva y respetuosa los partidos puedan hacer las propuestas (no promesa) que consideren oportunas y los ciudadanos puedan elegir según lo previsto en el artículo 168.2 de la Constitución las Cámaras que procedan al estudio y debate del nuevo texto constitucional, para su aprobación.
    – Afortunadamente los presupuestos para esta breve legislatura ya están aprobados y solo los modificaré en los casos necesarios en los que el Congreso llegue a un acuerdo mayoritario.
    – Me permitiré proponer a ministros de los cuatro partidos más votados y a alguna persona de mi confianza.
    Tengo la firme convicción de que haya candidatos mejores y con programas más sofisticados y les cedo el paso a todos ellos, pero quiero evitar que el viernes que viene Su Majestad se encuentre de nuevo sin candidatura sobre la mesa.

    Muy atentamente
    Daniel Ordás

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