• La “fabada de arroz con pollo y conejo” se llama “paella”

    Tras varios meses de “mediatismo” y marketing personal, Pedro Sánchez perecía haber tomado las riendas políticas en el PSOE al reconocer la seriedad del pulso que le planta el separatismo catalán al caduco sistema territorial y político español. Según el presidente cántabro Miguel Ángel Revilla, hasta el Rey y Mariano Rajoy se han dado cuenta, de que existe un problema en Cataluña y que es serio.
    Sánchez descubrió la varita mágica del “federalismo” y de repente se convirtió en su palabra preferida, pero por lo visto, sus barones le han parado los pies. No hace falta ni Sánchez ni el PSOE para descubrir el federalismo, está todo inventado y definido, la cuestión es si realmente se quiere o no.
    El federalismo es una forma de estado en la que territorios se unen y forman una federación, a la que delegan ciertas competencias que consideran necesarias cumplirlas coordinadamente desde un ámbito mayor al de su propio territorio. Reconozco que soy muy fan y defensor del federalismo, ya que me convence y además vivo en un país que se rige por ese modelo de federalismo, subsidiaridad y control democrático ciudadano. Reconozco que me encanta la idea de que España se convierta en un estado federalista, en el que la cercanía entre ingreso y gasto elimine el despilfarro, en el que el control democrático limite la posibilidad de la corrupción y en el que la sana competencia entre los territorios los empuje hacia una mayor productividad y riqueza para sus ciudadanos.
    Sí, me he alegrado cuando oí a Sánchez hablar de federalismo, pero al oír los debates internos que hay hoy en el PSOE me da miedo imaginarme lo que quieren llamar “federalismo”. Hay quien quiere discutir “cuánto dinero se da a la comunidad X” o “que competencia se da a la comunidad Y”. Los que plantean ese debate no han entendido ni la primera parte del federalismo. Las Comunidades Autónomas en un estado federal no necesitan que nadie les “conceda”, “transfiera” o “regale” competencias o impuestos, las Comunidades Autónomas por definición tienen TODAS las competencias, lo que hay que definir conjuntamente es cuales competencias se transfieren parcial- o totalmente a la federación (tradicionalmente: defensa, política exterior, aduanas…). Lo mismo pasa con “la pela” en un estado federal los impuestos los fijan, recaudan, gestionan y gastan las Comunidades Autónomas y lo que hay que decidir es, cuales impuestos le delega a la federación (tradicionalmente: IVA, aranceles, impuestos especiales…). La federación sustenta sus gastos administrativos y operativos con esos ingresos, aparte se pueden crear fondos de redistribución. Razonablemente uno sería un fondo de compensación, al que las comunidades más ricas aporten según un baremo predefinido que sea igual para todas y las más necesitadas reciban según un baremo predefinido que sea igual para todas. Lógicamente un año puedes estar entre las que aportan y otro entre las que reciben y el orgullo propio hará que las comunidades aspiren a no estar entre las de la cola, pero claro, tampoco nadie querrá ser el que más paga. Este fondo es de compensación, porque ayuda solidariamente a las comunidades que por razones históricas, geográficas, topográficas u otras tienen una desventaja inicial frente a otras. Como por un lado la inmensa mayoría del presupuesto autonómico consiste en los fondos propios, impuestos recaudados y resultados de la propia gestión y por otro lado las “ayudas” de la federación están predefinidas y no son a pedir de boca, ningún gobernante autonómico necesita hacerle la pelota ni tenerle miedo al gobierno central.
    También puede haber un fondo común solidario al que todos los territorios aporten como a un seguro y del que cobre el que sufra alguna catastrofe natural u otro tipo de desastre imprevisible.
    Las Comunidades Autónomas son libres de organizar su estructura y actuación política como les dé la gana a sus ciudadanos en el caso de que hubiera instrumentos de control democrático y de participación ciudadana o a sus parlamentos y gobiernos en el caso de que no hubiera instrumentos de control y participación. La única limitación serían aquellas competencias que a través de la Constitución se transfierenen a la federación. Por supuesto sería razonable, que algunas comunidades, dependiendo de cada tema, formaran concordados de colaboración entre dos o más comunidades para algunas tareas (por ejemplo infraestructuras penitenciarias, educación, sanidad…). Puede haber Comunidades que consideren oportuno colaborar con una comunidad vecina (o no vecina) en un tema concreto de sus competencias y eso sería muy saludable.
    El federalismo como forma de estado está inventado y no admite mucha variación, lo que sí se puede debatir (y mucho) es sobre el contenido, cual competencia se transfiere a la federación, que impuestos puede cobrar la federación, cuanto tienen que contribuir las Comunidades a la federación y cuanto reciben, todo eso es política y todo eso se puede discutir. Lo que no se puede es llamar federalismo a algo y luego decir que el principio será que el estado central fije los impuestos, los recaude y los reparta o que el estado central, por acto de gracia, “conceda competencias”. Eso puede ser un modelo viable, un estado central “decentralizado parcialmente”, es legítimo defenderlo, pero no se puede llamar “federalismo”, porque una fabada en la que sustituyes las habas por arroz, el tocino por conejo y las morcillas por pollo deja de ser una fabada y pasa a ser una paella. Se puede discutir sobre la cantidad de cada ingrediente, la duración de la cocción e incluso sustituir algún ingrediente, pero no se deberían hacer trampas de denominación.

4 Responsesso far.

  1. uria dice:

    Totalmente de acuerdo con el articulo.

  2. […] de qué es lo que el PSOE quiere intentar hacer, refiriéndose a un federalismo que no lo es : http://www.reforma13.es/la-fabada-de-arroz-con-pollo-y-conejo-se-llama-paella/ ) Y con la extraña posición del PSC, que nadie sabe cuál es. El PSOE ha seguido “tonteando” […]

  3. […] de qué es lo que el PSOE quiere intentar hacer, refiriéndose a un federalismo que no lo es : http://www.reforma13.es/la-fabada-de-arroz-con-pollo-y-conejo-se-llama-paella/) Y con la extraña posición del PSC, que nadie sabe cuál es. El PSOE ha seguido “tonteando” […]

  4. […] de qué es lo que el PSOE quiere intentar hacer, refiriéndose a un federalismo que no lo es : http://www.reforma13.es/la-fabada-de-arroz-con-pollo-y-conejo-se-llama-paella/) Y con la extraña posición del PSC, que nadie sabe cuál es. El PSOE ha seguido “tonteando” […]

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